martes, 28 de junio de 2011

Terminar de una vez y para siempre o volver valorizada




Ni una llamada, ni un mail, ni un mensaje de texto, absolutamente nada en este fin de semana que pasó y que sabías que estaría sola. ¿Qué más tiene que suceder? ¿Qué otra cosa no tenés que hacer para que yo me de por vencida y me decida a terminar para siempre con esto que ya no es nada? Creo que las respuestas a estas preguntas son obvias: Nada, nada, nada, sólo es cuestión de que además de tomar la decisión de irme definitivamente de tu vida, cosa que ya he hecho en varias oportunidades y siempre vuelvo por propia voluntad, además decía tengo que poner la firme voluntad de no volver a repetir los errores cometidos tantas veces de volver a establecer contacto con vos.
 Una vez, esta vez, tiene que ser para siempre, es más, y si fueras vos quien me buscás, para seguir deberías darme suficientes pruebas de que esta vez vas a valorarme como lo que soy... la mujer que te ama hace cuarenta y tres años con un amor inconmesurable, un amor que sobrevivió al tiempo, a la distancia, a los terribles, casi inimaginables golpes que la vida me dio.
 Vos deberías contemplar todo eso para que yo vuelva a vos y además debería también tomar algunas decisiones de vida que te incumben a vos, a mí y a tu mujer.
 De lo contrario, será mejor que todo siga como está. Sin ningún tipo de contacto, sin vernos, sin hablarnos, sin comunicarnos ya de ninguna manera. Creo que va a ser lo mejor para los dos.

viernes, 24 de junio de 2011

Estoy muy triste


Estoy triste y es por vos, yo lo sé, sé bien cuando el dolor que siento en el pecho viene por tu ausencia, o tu desprecio o tu falta de amor.
 Siento una presión muy grande en mi corazón y es que anoche soñé con vos y te recordé todo el día, y todo el día quise tener  una conversación coherente con vos y fue imposible. Todos fueron malosentendidos, todas fueron palabras sino agresivas por lo menos indiferentes de tu parte.
 Yo no puedo seguir así, yo algo tengo que hacer para dejar de sufrir tanto como sufro por este amor no correspondido.
 Sí, no correspondido, porque cada vez que escribí que existía correspondencia de este amor mío por él, en realidad era llevada por el agradable sabor que tiene alguna palabra bonita que me dijo, o porque me contestó un mail o un mje de texto. Pero la verdad es que nunca se jugó por mí, nunca hizo nada por mí, nunca me buscó, nunca me extrañó, nunca me amó. Esa es la auténtica realidad. Yo viví todos estos años en una mentira creada por mí misma para sobrevivir a una vida de dolor y angustia como mujer, y terminé creyéndome mi propia mentira.
 Es tiempo de sacarme mi propia careta frente al espejo y mostrarme a mí misma la realidad. Soy una mujer que ama a un hombre hace cuarenta años pero no es amada ni lo fue.
 Así fue siempre y así lo sigue siendo aunque sigamos unidos por el hilo invisible de la virtualidad o los teléfonos.
 Ya no quedan esperanzas para mí, se acabó el tiempo, aunque hubiera una sola oportunidad ni siquiera podría aprovecharla, el reloj corrió velozmente y yo dejé pasar mi vida arruinándomela. La triste verdad es que me perdí de vivir y lo peor de todo de ser feliz.