sábado, 30 de julio de 2011
Unidos por un angosto pero fuerte hilo de amor
Qué difícil nos resulta estar juntos! Lo estuvimos ayer y apenas un ratito hoy por la mañana, pensábamos que teníamos el domingo todo para nosotros... pero no, cambio de planes de un integrante de mi familia y nada de quedarme sola, por lo que tuve que avisarte para que no te ilusionaras en que podíamos hablarnos. Sí... hablarnos... ahhh...ustedes creían que es para vernos? Nooooo....eso es algo casi imposible para nosotros, de hecho no nos vemos desde hace... no mejor no lo digo porque nadie va a creer que mantengamos este amor de esta manera tanto tiempo.
Pero es así, nos enviamos fotos, mensajes, mails, hablamos por teléfono y estoy pensando en proponerle agregar una webcam a ambas computadoras, aunque hasta eso es creo que más difícil que podamos vernos. Porque yo tengo la mía en mi dormitorio y no tengo marido, mi hija tiene la suya en el otro y nadie más vive con nosotras, en cambio él... La propia la tiene en la casa para toda la familia, su mujer y su hija, y está por lo tanto en el centro del living, imposible que ni siquiera vea mis mails desde allí, cuando está en su casa, casi no mensajes de texto puede enviarme, salvo que se esconda en el baño.
La otra computadora es la de su oficina en la que sí está sólo porque es el Presidente de una gran empresa, entonces desde allí si puede escribirme o hablarme por teléfono tranquilo.
Muchas veces a la semana viaja, según la obra que tengan en construcción y entonces es cuando más podemos hablar, porque pone el celular en manos libres y entonces a veces pasamos ratos muy largos conversando.
Para aclarar un poco esta relación les cuento, esto no nació virtualmente, ni telefónicamente, ni siquiera por carta, esta relación nació hace cuarenta y dos años, cuando él tenía diecisiete y yo dieciseis y ambos cursábamos el cuarto año de la escuela secuandaria en un pueblito perdido en el norte del país, al que tuve que trasladarme por razones laborales de mi padre.
Allí nos enamoramos y nos pusimos de novios como se usaba en esa época, lo cual significaba sernos fieles, salir cuando nos daban permiso nuestros padres y en mi caso sobre todo con un muy marcado limite de tiempo. Como Cenicienta, nunca podía volver pasadas las doce de la noche. Si esto lo lee una chica jovencita de hoy, se debe estar matando de la risa o dirá pobre vieja, qué mal la pasó.
Sin embargo (el ser humano se acostumbra a todo) yo aceptaba esas reglas con tal de que me dejen salir con mi chico en las tardes a la salida de gimnasia y a la de inglés. Luego nos encontrábamos en los "bailecitos" que le llamábamos a los "asaltos" de Buenos Aires, donde una mamá bondadosa ponía su casa y entonces a las tres de la tarde empezábamos a llegar las chicas con comida (empanadas, pizza y esas cosas de comer parados) y los chicos la bebida, que para ese tiempo era en su mayoría gaseosa, alguna cerveza llevaban para los varones pero muy poca porque si la encontraban los padres de la casa no la prestaban nunca más.
Poníamos el wincofón y con los discos de Los Gatos, Sui Géneris, Los Iracundos, algunos italianos, Sandro y otros que no recuerdo, armábamos el bailecito. Uno de mis bailes favoritos siempre fue el rock y mi chico también lo bailaba de maravillas así que nos lucíamos siempre con el rock de la cárcel cantado por Sandro y todos se ponían alrededor a mirarnos. Era hermoso y yo era tan feliz...
Pero la felicidad no dura para siempre en esta vida y luego de seis meses de amor intenso pero puro, porque en aquella época recién se comenzaba con el amor libre pero en las grandes ciudades, no en las provincias, por lo tanto, nuestro amor fue casi platónico, digo casi porque nuestra mayor entrega física eran larguísimas sesiones de besos en la boca que nos dejaban imagínense cómo... pero aguantábamos porque nos amábamos y sabíamos (Ja!) que un día no muy lejano el encuentro sexual se produciría. Pero el dicho dice...el hombre y la mujer proponen y Dios dispone... y en este caso dispuso que nos separaría para el resto de nuestras vida a partir del momento a fin de ese año en que empezamos a salir en mayo, para no poder retomar nunca más ese camino, el soñado, el esperado de estudiar juntos en la universidad y luego casarnos y tener muchos hijos y... para qué seguir... nada fue como lo soñamos, nada, nada!
Pasó el tiempo, primero nos escribíamos cartas, luego él se puso de novia con otra chica del curso y me dejó de escribir, mi dolor fue enorme, lloré todo mi quinto año de la secundaria, lo amaba aún y estaba lejos para poder defender mi amor.
Y así siguió pasando el tiempo con posteriores encuentros y desencuentros en persona o por teléfono y el presente nos encuentra así, a mí separada hace doce años, y a él casado hace solamente dieciocho. Ambos nos seguimos amando y por lo tanto ambos buscamos la manera de seguir juntos aunque sea unidos por un angosto pero fuerte hilo que estoy segura podrá seguir siendo un hilo hasta nuestras muertes... pero nunca... se cortará, porque está hecho del sentimiento humano más fuerte que existe... el amor...
jueves, 21 de julio de 2011
La canción desesperada de Pablo Neruda
Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!
En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!
Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!
En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!
Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.
Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.
Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.
Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.
Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.
Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.
Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.
Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!
Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!
De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.
Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.
Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.
El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonado!
domingo, 17 de julio de 2011
Amor "sui géneris"
El delgado hilo sigue uniéndonos, sólo Dios sabe hasta cuándo, de qué modo y dónde será la próxima vez.
Por ahora, solamente espero, como cada día de cada mes y de cada año que nos conocimos. Siempre, siempre lo esperé, a veces pudimos vernos, otras no. A veces pasaron años, otras meses, el tiempo fue un factor absolutamente importante en nuestra relación tanto casi como la distancia. Aunque ésta última fue el mayor motivo de nuestra desunión permanente, o de esta unión leve, débil y tan esporádica.
Creo a pesar de todo, que lo verdaderamente importante es que nos unió el amor y que este sentimiento permaneció en nuestras almas siempre. a veces decantado en el fondo de nuestro corazón, otras muy en la superficie tanto que llegaba a la piel, pero ese amor nunca murió, por eso es que aún de esta manera tan "sui géneris" seguimos unidos.
La imagen pertenece a una obra del artista plástico Jim Warren.
Por ahora, solamente espero, como cada día de cada mes y de cada año que nos conocimos. Siempre, siempre lo esperé, a veces pudimos vernos, otras no. A veces pasaron años, otras meses, el tiempo fue un factor absolutamente importante en nuestra relación tanto casi como la distancia. Aunque ésta última fue el mayor motivo de nuestra desunión permanente, o de esta unión leve, débil y tan esporádica.
Creo a pesar de todo, que lo verdaderamente importante es que nos unió el amor y que este sentimiento permaneció en nuestras almas siempre. a veces decantado en el fondo de nuestro corazón, otras muy en la superficie tanto que llegaba a la piel, pero ese amor nunca murió, por eso es que aún de esta manera tan "sui géneris" seguimos unidos.
La imagen pertenece a una obra del artista plástico Jim Warren.
domingo, 10 de julio de 2011
Ayer
Ayer nos reencontramos, nos hablamos, hacía tanto tiempo que no hablábamos que ya no nos reconocíamos las voces, dijo él, teníamos poco tiempo, nos amamos, nos tuvimos, nos volvimos a alejar con la promesa posible y condicionada de volver a encontrarnos hoy que estoy sola el día entero.
Así es este amor, hecho de retazos de tiempo, cosidos con hilos de encuentros que sólo dejan hilachas de un amor que fue la alfombra persa donde yo caminé arrastrando sueños e ilusiones toda mi existencia.
Algunas personas, transitamos la vida así...
jueves, 7 de julio de 2011
Los Amantes de y por Julio Cortázar
...y es entonces, cuando están muertos,
cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos...
Julio Cortázar (fragmento final)
miércoles, 6 de julio de 2011
Familia completa
El último mensaje me dijo que estaba con la familia completa pero si quería entraba al baño. Le contesté que no, que se quedara con su familia, que lo amaba, mucho, mucho y le mandé besos, muchos, muchos y le dije "mi amor..." Así terminó nuestro romance de hoy, seguramente mañana me dejará algún otro mensaje, pero yo así no puedo, yo necesito hablarle y escuchar su voz, por lo menos ya que no nos vemos nunca. Y cuando digo nunca es nunca de verdad, porque vive a mil kilómetros de distancia y yo nunca voy y él nunca viene.
Bueno todo esto es muy raro pero yo ya estoy acostumbrada hace ya años que sucede así, me entristece, me duele, me hace sentir un ser desamparado, pero esto es lo que la vida me da a mí, con esto sobrevivo y con esto sobreviviré hasta que algo o alguien diga basta, se terminó y entonces terminaré yo también, se terminará mi vida para siempre. Porque aunque a alguien le parezca imposible, a mí esto me sirve para seguir viva.
En estos momentos
Sinceramente no creo poder (acabo de contestar un mensaje), decía que no creo poder ser "la segunda" o "la otra", me cuesta, me duele, sufro y mucho en ese rol. No debo olvidar que aunque de alguien que no amaba durante muchos años fui una esposa y eso queda de alguna manera grabado, una es presentada como tal, una puede mostrarse a todo el mundo, llamarlo a cualquier hora, ir a verlo al trabajo, en fin, todas cosas que yo casi no hacía pero que de cualquier manera me representaban.
Esto de tener que enviar un mensaje de texto a escondidas, o una llamada y ni hablemos de vernos porque eso hace tanto...
Bueno, así están las cosas ahora entre Juanqui y yo, sólo unas pocas palabras por el telefonito y ese es todo el romance, ja ja (llegó otro mensaje) Bien, veremos qué contesta ahora que le pregunté si podíamos hablar, seguro que como siempre me dice que no.
Dejo ya esta entrada, sigo mañana si algo pasó.
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