miércoles, 11 de mayo de 2011
Volviste...
Volviste... y con vos la esperanza, el pequeño sueño, la ilusión perdida de volverte a ver. Volviste o volví yo, no sé, da lo mismo, lo importante es que no perdamos este lazo que nos une hace cuarenta y tres años. Lo que importa es que siempre nos amamos, vos allá lejos y con tu gente y tu vida y yo aquí a mil kilómetros de distancia con la mía.
Siempre fue así, siempre nos alejamos un poco, porque nuestras vidas nos obligan, porque no pudimos hacerla juntos y entonces las obligaciones adquiridad con el entorno de cada uno hace que siempre el último de la lista en nuestras vidas sea uno de los dos, pero el último... no nadie, no nada, ser el último alcanzó, cualquiera dirá ¿para qué alcanzó? Para nada, contestarán otros, si no están juntos, si no conviven, si no se ven... es cierto, todo eso es literalmente así, pero saben qué? NOS AMAMOS, y eso lo sabemos porque hemos hecho lo posible de seguir unidos aunque sea con un hilo muy fino, a través del cual podemos decírnoslo, hacérnoslo saber uno al otro y de este modo, aunque cada uno vivió su propia vida, el otro siempre supo que su amor pensaba en él o ella, el otro siempre supo que si lo buscaba lo encontraría, ambos siempre nos sentimos amados, y lo más maravilloso... ambos supimos que no nos iremos de este mundo sin haber conocido el amor, porque nosotros fuimos uno el amor del otro a lo largo de la vida de los dos. Eso... no es poca cosa...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario