Hoy es uno de esos días en que me pregunto por qué todavía te amo tanto, si ya no hay porqués, si ya no hay motivaciones que llenen este amor, ya casi todo está terminado. Pasó el tiempo, pasaron casi todas las oportunidades, tu vida está en las antípodas de la mía, tu mundo y el mío son dos planetas distintos... y sin embargo, algunas veces suena el teléfono y sorpresivamente sos vos u otras veces, abro mi correo y aparece brillante tu nombre y sabés? siento como si estuvieras ahí, paradito allí, mirándome y diciéndome hola mi amor, aquí estoy, hoy me hice unos minutos para vos y aquí estoy. Y entonces abro ansiosa el mail y son nunca más de cinco renglones, donde generalmente me contás hechos concretos de tu trabajo y luego siempre muy correcto te "preocupás" por decirme que me cuide, que me ponga mejor. Y eso es todo,.cuando es mucho. Ah! también últimamente me enviás un beso o un abrazo, nada más.
A veces los mails no superan los dos renglones. Sobre todo si son respuestas a uno mío que por lo menos tiene diez renglones. Pero no debo, yo ya lo sé, a vos no te gustan los mails largos, si lo son ni los leés.
Cuando se trata de llamadas, generalmente son durante uno de tus viajes, y duran unos pocos kilómetros y en esto lo comprendo porque es peligroso hablar y manejar, no se debe, pero claro, en tu casa con tu mujer cerca no podés, en la obra dirigiéndola menos, por lo tanto para la tonta solo quedan unos minutos durante el viaje y eso cada seis meses más o menos, porque el teléfono ya no es un medio adecuado como lo era antes para hablarnos, cuando lo hacíamos y mucho tiempo en las tardes de los sábados...No recuerdo qué motivo hacía que tuvieras libres esas tardes y entonces sí nuestras comunicaciones eran frecuentes, además porque ... bueno no, para qué recordarlo aquí, ya pasó hace años, ya fue.
Lo concreto y real es que yo estoy totalmente sola, sin mail, sin llamado, sin pareja, sin amor y sin embargo, aún continúo con este sinfin acto de amaramándote.
No hay comentarios:
Publicar un comentario