Esta vez me animé a pedirte que no fueras tan escueto, aunque noté que tratas de serlo menos desde ese último mail mío en que dejé un pedazo de mi alma. Nunca olvidaré tu respuesta, estabas desesperado, sólo porque yo te decía que me habías dañado y que lloraba. Me pedías por favor que no llores.
No soporto más tu parquedad amor, quiero palabras, muchas palabras, escritas, oídas por teléfono, pero muchas, las necesito, sé que están todas guardadas en tu mente y en tu corazón, aunque también sé que tenés miedo. Le tenés miedo a mi soledad, le tenés miedo a mi separación, creés que voy a intimarte a que abandones todo lo tuyo. No, nunca lo haría, ya no hay tiempo, sería hasta ridículo, si no lo hice cuando era posible, no voy a hacerlo ahora amor, en que me he aislado voluntariamente para eludir al mundo y sus habitantes. No, no te asustes, sólo necesito que sigas como hasta ahora, como éstos últimos dos o tres meses, con esta comunicación frecuente y permitiéndome que te diga lo que yo siento.
Porque yo no tengo cadenas sabés? Ya nada me ata a la vida ni al mundo, no tengo ni un solo eslabón de una cadena que me retenga, para seguir viva o para seguir amaramándote.
Imagen - Yorsh Dors
No hay comentarios:
Publicar un comentario